miércoles, 13 de junio de 2012

TRI SUPERSPRINT ALMERÍA POR PAREJAS 10 junio 2012, por Antonio Reina

Buena dosis de Triatlón la que nos pegamos el domingo en el Toyo mi hermano Jose y yo. Hacía tiempo que teníamos en mente participar en el Triatlón Supersprint por parejas después de ver que el año pasado lo hicieron Rafa Lao con su sobrino Emilio y Dani Requena y Cristóbal. Pensábamos que un Supersprint no podía ser para tanto y que no nos afectaría para la distancia Sprint en la que también íbamos a participar un rato después, pero no estábamos en lo cierto. En cualquier caso, nos apetecía hacerlo juntos y, más allá del resultado, pasamos un buen rato, que es de lo que se trata.

Nos plantamos en El Toyo sin mucho margen, con el tiempo justo de coger los dorsales para las 2 pruebas, chip, preparar el material y saludar a los amigos que ya iban llegando, Paco, José Antonio, Chino, Matías (fotógrafo super amateur improvisado), Pepe, David, etc. Mientras tanto, Gabri comprobaba la buena presencia que tienen la mayoría de las triatletas. Echamos de menos a Pepillo, a ver si sale del hoyo y vuelve pronto por sus fueros. Tras dejar las bicis e intimidar un poco a Rafa y Bubu (jeje) nos vamos hacia la playa comprobando la supertransición que había que hacer por un suelo plagado de piedrecillas, tremendo para unos pies delicados como los míos. Una vez en la orilla acordamos que yo tiraría en el agua con mi hermano a la derecha, ya que es por donde yo respiro y así podría controlarlo. 

Se da la salida y desaparecen las estrategias ya que, aunque éramos pocos y se nadaba bien, es muy complicado identificar a la gente en el agua. Decido tirar a mi ritmo y, sin casi darme cuenta, llego a la orilla. Miro hacia atrás y veo a Jose a unos metros. Allí estaba también Rafa esperando a Bubu. Vamos los 4 juntos por la pasarela de madera hasta el infierno de paseo marítimo y así entramos "de la mano" en boxes.


Hacemos una transición lenta, ya que no las practicamos nada. Mi hermano incluso se sienta a ponerse las zapatilllas (dí que sí!) y cuando salimos de allí ya hemos perdido unos cuantos segundos. 200 m después oigo a Jose maldecir y lo veo darse la vuelta: se le había caído el dorsal! Otro medio minuto perdido, aunque para nuestra sorpresa, cuando cogemos finalmente el ritmo, vemos a Rafa y Bubu muy cerca (éste había tenido un problema muscular y también había tenido que parar). Los cogemos fácilmente y empezamos a tirar como podemos entre todos, aunque la velocidad punta en la bici no es nuestro fuerte. Los 7,5 km pasan rápido aunque el esfuerzo se nota en las piernas y en la respiración. De nuevo entramos los 4 juntos en boxes y de nuevo hacemos una transición lamentable, saliendo unos 10-15 segundos por detrás de ellos. 

Empezamos a correr a buen ritmo, pero la velocidad punta en la carrera a pie tampoco es lo nuestro (para qué nos metemos, entonces? jaja). Al principio recortamos un poco la diferencia, pero a Jose le empieza a dar flato y de todas formas yo tampoco iba a poder apretar mucho más, así que tratamos de mantener un ritmo llevadero viendo cómo se alejan poco a poco. En el punto de giro vemos que la primera pareja nos lleva un minuto o algo más, pero a nosotros ya sólo nos queda aguantar un poco para llegar a meta sufriendo lo menos posible, aunque la cara de mi hermano pueda decir otra cosa.



Al final, emocionante entrada en meta con nuestros padres y los amigos gritándonos que éramos terceros, con lo que el Club CGM estrena sus flamantes vitrinas con este magnífico trofeo. Nos queda un poco la sensación de haber podido hacer algo más, pero para mí el objetivo era echar un rato de triatlón con mi hermano y, a pesar de sufrir un poco más de lo esperado, creo que disfrutamos con la experiencia. Para el año que viene espero repetir, pero esta vez con Susana, que como pruebe el triatlón y le guste, ya pueden ir temblando Elena Aguilar y compañía.



     

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